miércoles, 25 de abril de 2012
La mesa de la luz de media tarde
Viene todos los días a sentarse en la misma mesa, junto a la ventana que rescata la luz de media tarde. El ruido callejero de la ciudad, le recuerda el pañuelo que guarda las lágrimas de un desconocido, y que se atrevió a recoger de mañana. El frío le recorre por sus afueras y por sus adentros. No sabe cómo ni porqué, pero ahí lo tiene, entre sus manos. Decidido se levanta y se retira con parsimonia de la sala de lectura. La avenida transcurrida, le trajo un ciclista que pasó a llevarle el brazo, donde cargaba su enorme bolso de libros viejos, cartas viejas, amores viejos. El desplome también sacudió el pañuelo, que entre ráfagas de un viento otoñal, fue a rodar calle abajo. Sin apuro y a la espera de sentir la incertidumbre de aquel día, se arrodilla. Inclinando su cabeza, se acostó en el suelo junto a sus libros viejos, cartas viejas, amores viejos. Con sigilo, busca un pañuelo en donde pueda guardar sus lágrimas, sabe que a la mañana siguiente, volverá a sentarse en la misma mesa, junto a la ventana que rescata la luz de media tarde.
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jueves, 19 de abril de 2012
Verde limones
Cuando entraron a la cocina, nadie percató que el verde de limones se había convertido en amarillo café en un abrir y cerrar de puertas.
martes, 17 de abril de 2012
reino japonés
Ese día le pegaron los ojos con cola fría, Otoño había llegado. Afuera, los caballos salvajes se arrancaban felices. Adentro, Otoño preparaba sus colores café. Fue en la mañana, a medio latir, en un temblor. Café café café, le pegaron los ojos por llorosos. Y con cola fría para que dejara sus fríos. De otoño a otoño, al reino japonés. Al reino japonés, una vez más.
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sábado, 14 de abril de 2012
martes, 27 de marzo de 2012
sábado, 3 de septiembre de 2011
A mi amigo Jorge
Una casualidad hizo encontrarnos en una noche de marzo, mientras el verano se despedía. En una banca, dejamos escritos destinos míos paralelos, que caminaban sin prisa pero sin mí. Así que decidiste regalarme un bomboncito, donde venía envuelta tu amistad ¡Gran amigo! Y me mostraste que las casualidades son las certezas más extrañas que se tienen en la vida, como nuestro encuentro. No supe el cuándo te fuiste, pero sé que de cualquier forma, podrás ahora mismo, seguir en la cercanía que nos mantuvo sonrientes. También sé, que estarás leyendo en todas las partes estas palabritas de tu Pavita. Felicidad amigo, donde sea que estés, nos reencontraremos.
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lunes, 29 de agosto de 2011
los cariñitos se tiraron a un río
Cuando los cariñitos se tiraron al río
no tuvieron miedo a la corriente,
ellos querían aprender a nadar
y llegar a ti.
Azulada de mar
viniste a renacer oceánica,
por fin mis cariñitos
desembocaron en ti.
Se te pegaron en tus vestidos
porque las brisas,
a veces traicioneras,
sacuden tan fuerte
que todo echan abajo.
Por eso los cariñitos
quieren ser lapas
lapas tuyas en todos tus roquerios:
marinas coloridas luminosas
sin brisa que las despegue.
Renaciente oceánica
mis cariñitos siendo en ti
quieren el puente por donde pase yo.
no tuvieron miedo a la corriente,
ellos querían aprender a nadar
y llegar a ti.
Azulada de mar
viniste a renacer oceánica,
por fin mis cariñitos
desembocaron en ti.
Se te pegaron en tus vestidos
porque las brisas,
a veces traicioneras,
sacuden tan fuerte
que todo echan abajo.
Por eso los cariñitos
quieren ser lapas
lapas tuyas en todos tus roquerios:
marinas coloridas luminosas
sin brisa que las despegue.
Renaciente oceánica
mis cariñitos siendo en ti
quieren el puente por donde pase yo.
viernes, 26 de agosto de 2011
domingo, 7 de agosto de 2011
te espero en el infinito
Porque ya no tenemos de otra.
A donde te fuiste a esconder
no cabía ni tu respiro:
así que decidiste no respirar.
Detuviste el tiempo
en busca de pieles que te vistan,
soñador desnudo, no las necesitas.
Y si no respiras, ¡sí aun suspiras!
Y tus suspiros te visten te muestran
dibujan las líneas que se te escapan
voladores de días atardecidos:
Eres volador y atardecido.
Yo por mi parte,
ni me escondí ni me vestí.
Fui a correr por laberintos,
entre calles nocturnas y días de frío.
Me congelé y descongelé.
Así que no tenemos de otra.
Vuelve a respirar pasa a despedirte.
Deja despedirme.
Te espero en el infinito.
A donde te fuiste a esconder
no cabía ni tu respiro:
así que decidiste no respirar.
Detuviste el tiempo
en busca de pieles que te vistan,
soñador desnudo, no las necesitas.
Y si no respiras, ¡sí aun suspiras!
Y tus suspiros te visten te muestran
dibujan las líneas que se te escapan
voladores de días atardecidos:
Eres volador y atardecido.
Yo por mi parte,
ni me escondí ni me vestí.
Fui a correr por laberintos,
entre calles nocturnas y días de frío.
Me congelé y descongelé.
Así que no tenemos de otra.
Vuelve a respirar pasa a despedirte.
Deja despedirme.
Te espero en el infinito.
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martes, 19 de julio de 2011
¿A dónde vas jilguerito?
¿A dónde vas jilguerito?
vas caminando encontrando tus pasitos,
ya eres el viento que pasea por Santiago
a veces frío pero lleno de apetito.
Vas paseando, jilguerito,
vas, pero vienes como el viento helado.
¡A cantarme, jilguerito!
vienes a cantarme,
a contarme secretos a voz bajita
a pasearte en mí,
a nombrarme.
¿Por qué no te quedas, jilguerito?
ven a ser mar conmigo en la cordillera
brisa sacudida
eres ya mi brisa marina.
Salado, amor oleado
en el sol que despierta la Andina,
en tus violetas que amanecen de colores
en tus vuelos que despiertan de violetas.
Eres el refugio de azares deseosos,
ven a ser conmigo la suerte bendita.
¡Vienes a quedarte, jilguerito!
amarillo de luz y noche
roja tu alma vestida y desvestida
sin ausencia de tus soledades
sin ausencia de tus fríos
invierno amanecido,
eres el viento profundo dentro mío.
¿Por qué no me tomas de la mano, jilguerito?
anda nada vuela apretado de mis manos
porque yo,
yo te regalo mis manos
Jilguerito.
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