Que me permitan sin cobrarme,
de saborear los colores libertos
aguados o espesos, mezclados,
impuros, tímidos, fugaces,
vividos.
Sentarme en la acera,
cubierta de manos pequeñas,
que se risueñan polvorientas
y se espantan de pintores aparentes.
Se recuerdan unidos, abrazados,
casi resueltos en uno mismo,
Como si cuadros enteros le regalaran los trazos,
en una pintura que aún se pinta.
Y nos marcamos risueños,
en una estela infinita,
que recuerda el cemento
sentados en la misma acera.
Así se acercaron,
otros colores que fueron libertos,
construidos esparcidos,
juntos en nuevos fugaces.
Supimos todos
cartas de nuestros recuerdos,
sonrisas que nos pintan,
soñados en tantos trazos.
lunes, 5 de julio de 2010
miércoles, 31 de marzo de 2010
vicios
hay afanes que resultan insólitos,
como aquellos que abren los ojos
y te atreves dormida a seguir mirando.
Hoy recibí cariños ajenos
en una extraña mezcla nostálgica y perecida,
que me revolvía el estómago por no seguir móvil
y me repara en vicios torpes
que tal vez me den respuestas seguras.
Se sabe no resuelta,
y se confiesa incierta en un vértigo tembloroso,
así me permite seguir en un paso
que abandone vicios.
Hay cotidianos que se caducan
en torpes caminos ya poblados,
que finalizan el día naranjo
continuando violetas por bordes mágicos
y no sé cómo se encinta una verdad
que cierre el paso a los pasajeros
que ya de vividos se les gastan las suelas.
y sigo en un paso que abandone vicios.
como aquellos que abren los ojos
y te atreves dormida a seguir mirando.
Hoy recibí cariños ajenos
en una extraña mezcla nostálgica y perecida,
que me revolvía el estómago por no seguir móvil
y me repara en vicios torpes
que tal vez me den respuestas seguras.
Se sabe no resuelta,
y se confiesa incierta en un vértigo tembloroso,
así me permite seguir en un paso
que abandone vicios.
Hay cotidianos que se caducan
en torpes caminos ya poblados,
que finalizan el día naranjo
continuando violetas por bordes mágicos
y no sé cómo se encinta una verdad
que cierre el paso a los pasajeros
que ya de vividos se les gastan las suelas.
y sigo en un paso que abandone vicios.
lunes, 20 de octubre de 2008
odineo
quiero que me sientas,
un poco mas suave y mas cautelosa
en la vigilia trabajosa que me seca los ojos
quiero que me sientas
aun mas calurosa
en todos los besos que aun ni te he dado,
y te desean con los labios empapados
y con las mejillas enrosas
quiero que me sientas
que me sientas mas enamorada
como se queda tu olor en mis pieles,
como se queda tu sabor en mis pieles,
como te quedas tu en esa estela
de vida eterna
de color enterno
eterno tu color tu vida tu
sabor olor vida tu.
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viernes, 26 de septiembre de 2008
Me confirmo
Me confirmo como la última noche que pisa tierra,
esa tierra húmeda, escuálida y tácita
que florece en respiros profundos de mañanas eternos,
eternos.
Me confirmo como ese libro viejo
en hojas carcomidas, rasgadas y deleitantes
que saborean letargos de fiestas dormidas,
letargos.
Y mientras me consumo en esas letras
sazonadas en verdades vagabundas,
creo perecer en el tumulto de gente fría,
que cercena calles en avenidas floridas,
de tierras húmedas y libros viejos.
Y no dejan firmar
ni siquiera la papeleta que llevo puesta.
Me reparo cautelando los pasos ajenos,
siguiendo rutas ya embravecidas de ladridos,
remecida por la acidez de metales no trabajados.
Pero me reparo,
y me vuelo en confirmar,
y me vuelvo a confirmar,
entre cocidas hierbas reencarnecientes,
entre brazos no pulidos por antiguos soñadores,
soñadores que pintan cielos verdes,
desdibujan cordilleras,
sonríen a plena luz del día,
y me miran.
y me confirmo.
me confirma.
Y soy tierra húmeda eterna,
libro viejo que lee en letargo,
amanecida de letras con sabor a cielo verde.
esa tierra húmeda, escuálida y tácita
que florece en respiros profundos de mañanas eternos,
eternos.
Me confirmo como ese libro viejo
en hojas carcomidas, rasgadas y deleitantes
que saborean letargos de fiestas dormidas,
letargos.
Y mientras me consumo en esas letras
sazonadas en verdades vagabundas,
creo perecer en el tumulto de gente fría,
que cercena calles en avenidas floridas,
de tierras húmedas y libros viejos.
Y no dejan firmar
ni siquiera la papeleta que llevo puesta.
Me reparo cautelando los pasos ajenos,
siguiendo rutas ya embravecidas de ladridos,
remecida por la acidez de metales no trabajados.
Pero me reparo,
y me vuelo en confirmar,
y me vuelvo a confirmar,
entre cocidas hierbas reencarnecientes,
entre brazos no pulidos por antiguos soñadores,
soñadores que pintan cielos verdes,
desdibujan cordilleras,
sonríen a plena luz del día,
y me miran.
y me confirmo.
me confirma.
Y soy tierra húmeda eterna,
libro viejo que lee en letargo,
amanecida de letras con sabor a cielo verde.
lunes, 8 de septiembre de 2008
Alborada
Me presento corpórea de manos gélidas
y arrebatados sueños a pies descalzos.
Esta vez nació la alborada
un poco después de las doce del día
entre un sol que ilumina sólo la mitad del rostro,
y abrasa llamaradas de anuncios en cartón.
Me despierto cuando aún no aterrizan los primeros pasajeros,
de aquel vuelo que imaginé que me llevaría a destino,
y sin embargo, vuelvo sin pañuelo y sin pisar tierra firme,
sin viajar desolada en la ruta que marqué un día.
Conozco de esas sonrisas que lamentan los atardeceres,
como un disparo que cruza nubes
y deforma las siluetas que alguna vez imaginé.
Aun vivo sumisa a desgarrados harapos viejos,
y no se pasa la vida como aquella sonrisa que se pinta,
como los colores que llevo puesto,
como esa nostalgia de primer día de año
en donde las promesas son mucho más que los deseos frustrados.
Ya no me siento a respirar apaciguada por el aire
hay una inmensidad de disturbios
que no dejan preguntar por ti
por mi,
y me recuerdo como una noche entre mujeres lindas,
y vestidos que se deshacen por miradas.
Anoche me dormí en esa fe extraña, ilusa
torpe,
soñando contarte todo lo que aun ni imagino,
tú besándome en cada palabra que diría por ti.
He de soportar que tengo los pies frios y descalzos,
en una alborada que ni conoce mi nombre,
ni mis historias, ni mis futuros,
ni mis manos,
ni mis ojos turbios
Alborada que deja una densa niebla oscura
Como para no saber que aún tus pies tocan los suelos
cuando recorres alamedas de esperanzas y altares de un mundo paralelo,
como para no saber que aun te duermes enajenado
contando los días aluciernagado de tantas líneas dibujadas,
como para no saber de tus ojos aguados
entre lineas de trovadores y amores ilusionados,
desilusionados
que ya ni duelen.
y arrebatados sueños a pies descalzos.
Esta vez nació la alborada
un poco después de las doce del día
entre un sol que ilumina sólo la mitad del rostro,
y abrasa llamaradas de anuncios en cartón.
Me despierto cuando aún no aterrizan los primeros pasajeros,
de aquel vuelo que imaginé que me llevaría a destino,
y sin embargo, vuelvo sin pañuelo y sin pisar tierra firme,
sin viajar desolada en la ruta que marqué un día.
Conozco de esas sonrisas que lamentan los atardeceres,
como un disparo que cruza nubes
y deforma las siluetas que alguna vez imaginé.
Aun vivo sumisa a desgarrados harapos viejos,
y no se pasa la vida como aquella sonrisa que se pinta,
como los colores que llevo puesto,
como esa nostalgia de primer día de año
en donde las promesas son mucho más que los deseos frustrados.
Ya no me siento a respirar apaciguada por el aire
hay una inmensidad de disturbios
que no dejan preguntar por ti
por mi,
y me recuerdo como una noche entre mujeres lindas,
y vestidos que se deshacen por miradas.
Anoche me dormí en esa fe extraña, ilusa
torpe,
soñando contarte todo lo que aun ni imagino,
tú besándome en cada palabra que diría por ti.
He de soportar que tengo los pies frios y descalzos,
en una alborada que ni conoce mi nombre,
ni mis historias, ni mis futuros,
ni mis manos,
ni mis ojos turbios
Alborada que deja una densa niebla oscura
Como para no saber que aún tus pies tocan los suelos
cuando recorres alamedas de esperanzas y altares de un mundo paralelo,
como para no saber que aun te duermes enajenado
contando los días aluciernagado de tantas líneas dibujadas,
como para no saber de tus ojos aguados
entre lineas de trovadores y amores ilusionados,
desilusionados
que ya ni duelen.
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jueves, 21 de agosto de 2008
No nos duele
A las putas de esta ciudad de pobrezas.
No nos duele vernos con las uñas pintadas,
con los tacones y las pantys caladas.
No nos duele vernos en medio de la noche
en los ojos de quien pregunta nuestro precio.
No nos duele vernos amanecidas,
con los ojos dormidos y el maquillaje corrido.
No nos duele vernos, y vernos lindas
¡¡Mijitas ricas!! en esta ciudad de pobrezas.
Pero eso sí,
Y esto sí que nos duele,
Nos duele que no llamen malditas putas
Cuando ustedes son más putos
En sus mismos seres.
No nos duele vernos con las uñas pintadas,
con los tacones y las pantys caladas.
No nos duele vernos en medio de la noche
en los ojos de quien pregunta nuestro precio.
No nos duele vernos amanecidas,
con los ojos dormidos y el maquillaje corrido.
No nos duele vernos, y vernos lindas
¡¡Mijitas ricas!! en esta ciudad de pobrezas.
Pero eso sí,
Y esto sí que nos duele,
Nos duele que no llamen malditas putas
Cuando ustedes son más putos
En sus mismos seres.
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sábado, 2 de agosto de 2008
Instrucciones para tomar el avión vuelta a casa
Es bastante dificil pararse frente a la metralleta, cuando sabes que los balazos son más exactos que tu propio equilibrio. Cabe preguntarse entonces, porqué arriesgarse. El instinto es lo más ingenuo del ser humano, y no podemos por ello, renunciarlo. Parece ser que los edificios de la gran ciudad te consumen bajo el sol que pregona los paraderos de tu vida, que aclama a los vencedores y perdedores -como si existieran- y disgrega los buenos y los malos. Y eso termina por agobiar el esprecto donde se mueven los dedos que ahora deletrean... Al menos, y eso tranquiliza, soy una marciana que mea pichi azul, y ha resuelto lo que antes era irresoluble.
Y que ahora va camino a casa.
Y que ahora va camino a casa.
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martes, 15 de julio de 2008
Caracol
-Suena como un tronco hueco lleno de hormigas pequeñas, ínfimas, humildes. Dijo la Matilde de la Fuente, mientras fumaba tabaco de vainilla. Es dificil predecir lo que vendría a continuación, si no fuera por la torpeza de Juan Emilio, que lanzó una risotada grotezca
martes, 8 de julio de 2008
Lo bueno de llorar

Es necesario verificar las sílabas de las palabras exactas que pronuncian verdades. No es fácil arrimarse a la sombra de un árbol, cuando éste está enraecido áspera y amargamente. Pero al terminar el día, la inexorable confidencialidad de dos sujetos, permanece aún en el altar más pulcro de lo que esperamos. Y llorar se hace bueno.
martes, 24 de junio de 2008
Él
Él es un hombre bueno.
A veces se dedica a repartir flores en sus calles,
a veces se dedica a cantar en plazas y paseos urbanos.
Él es un hombre grande.
Algunas noticias traen sus frescas manos trabajadas,
que suelen palpar impresiones en abanicos coloridos.
Él es un hombre pasajero.
sueña con mares tormentosos en sus pies,
y cordilleras desveladas que miren sus atardeceres.
Él es un hombre romántico.
nace del folclor de la más ingenua campesina,
y se encapulla en los celosos vientos mayores.
Él es un hombre salvaje.
fluye en grandes gomeros abrazadores,
se vierte en los caudales furiosos de besos alocados.
Él es un hombre fuerte.
puede congelar parajes de seducciones,
con la tibieza de su sola sombra.
Él es un hombre sensible.
pero muchas veces no siente el reparo de mi voz,
y puede permanecer quieto de arrullo.
Él es un hombre enamorado.
se viste de conquistadas sábanas usadas,
se desviste de la mirada atónita que le sonroja.
Él es un hombre,
un hombre
que me enamora.
A veces se dedica a repartir flores en sus calles,
a veces se dedica a cantar en plazas y paseos urbanos.
Él es un hombre grande.
Algunas noticias traen sus frescas manos trabajadas,
que suelen palpar impresiones en abanicos coloridos.
Él es un hombre pasajero.
sueña con mares tormentosos en sus pies,
y cordilleras desveladas que miren sus atardeceres.
Él es un hombre romántico.
nace del folclor de la más ingenua campesina,
y se encapulla en los celosos vientos mayores.
Él es un hombre salvaje.
fluye en grandes gomeros abrazadores,
se vierte en los caudales furiosos de besos alocados.
Él es un hombre fuerte.
puede congelar parajes de seducciones,
con la tibieza de su sola sombra.
Él es un hombre sensible.
pero muchas veces no siente el reparo de mi voz,
y puede permanecer quieto de arrullo.
Él es un hombre enamorado.
se viste de conquistadas sábanas usadas,
se desviste de la mirada atónita que le sonroja.
Él es un hombre,
un hombre
que me enamora.
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